La verdad sobre mis pulgas

14 Jul

prueba3

Cuando pensé en escribir este blog me imaginé como las iba a encantar con las genialidades de mi vida y las cosas increíbles que a alguien como yo le pueden suceder.  Pero  en medio de tanta genialidad sin darme cuenta salí corriendo y choqué de frente con una pared de vidrio que me dejó viendo chispitas por un rato. Y pensé… ¡hay que dejarnos de varas, la vida es demasiado corta para andar siempre peinada!

No soy la mayor fan de los salones de belleza y los pelos exagerados, pero reconozco que tampoco se puede andar por la vida como una bruja espantando a todo el mundo. Por eso hoy amanecí despeinada y no me importó. Me levanté de la cama a regañadientes y sin ganas de ver el sol. (La labor me llama).

Después de todo decidí que les voy a decir la verdad: me picaron las pulgas y eso me tiene de chichas. (No quiero ni que me vuelvan a ver por que les ladro). Si alguna vez te picó una pulga sabrás lo agüevado que es tener ronchas, picazón y ardor todo el día. Pero no hay que tapar el sol con un dedo, las pulgas siempre han vivido con nosotros y lo seguirán haciendo mientras existan perros, gatos y personas.

Aunque muchos quieran ignorar el problema o fingir demencia, esto nos pasará a todos aunque tengamos el mejor pedigree del mundo.   No hay de otra, a todas nos sucederán los chascos normales de la vida.

Moraleja:

1. Nunca confíe en las puertas corredizas de vidrio: a veces parecen abiertas y no lo están.

2.Todos hemos tenido pulgas y las vamos a tener: ¡Perro que se respete tiene pulgas!

3. Andar despeinada es lo mejor del mundo: la vida es demasiado corta.

Fiona.

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