¿Halloween? Un día de sustos

26 Oct

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Desde hace unos años para acá las celebraciones de 31 de octubre han ganado mucha popularidad en Costa Rica, pero con un enfoque un poco diferente al norteamericano. Aquí, esa misma fecha, celebramos el Día de la Mascarada Tradicional Costarricense. A propósito de esta costumbre de las mascaradas, espantar y ser asustado… tengo una anécdota que aún me hace despertar por las noches, te la voy a contar.

Una noche de esas en las que llueve y truena muy fuerte, mis humanos salieron a cenar. Así que mi hermana Mischa y yo nos quedamos solitas en la casa con Mr Gato. Estaba muy contenta viendo tele – nos dejan puesto Food Channel, porque creen que nos gusta escuchar a los chef hablar, pero en realidad es la comida lo que nos llama la atención, jaja- ¡y nos vamos quedando sin corriente eléctrica! Como no teníamos sueño y estábamos medio aburridas, Mr Gato nos contó que en el cuarto de estudio había una caja con “chunches” que nadie usa, que de fijo nos íbamos a entretener escarbando por ahí. Un ratito después, ya habíamos revolcado una caja llena de cosas horribles, ¡horribleeeessss! De verdad, lo juro, que si yo hubiera sabido, no lo hubiera permitido.

Entre tanto chunche, Mischa encontró una máscara, se la puso y no la ví más! Ni siquiera Mr Gato estaba en la habitación. No quise quedarme de patas cruzadas y salí a buscarlas, mientras tanto los rayos iluminaban la casa inesperadamente y más duro sonaban los truenos. Uno de los pasillos se alumbró y vi algo espantoso así como una sobra peluda con cuernos correr hacia mí, sin pensarlo huí tan rápido como pude para esconderme en la sala. Subí al sillón y me cubrí con mi cobijita.

Ya cuando estaba más tranquila y segura en mi “escondite”, el monstruo peludo con cuernos entró en la sala, tomé valor y le salté encima ladrando y gruñendo con toda la furia que puede contener este minúsculo cuerpito. Ya derribado en el suelo, la sorpresa acabó siendo, que el tal monstruo era Mischa usando la tenebrosa máscara que encontró en aquella caja. Lección: el nerviosismo, los truenos y la oscuridad te pueden jugar malas pasadas.

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